Los Obispos de Pennsylvania
Vivir juntos
Preguntas y respuestas acerca de la cohabitación y la enseñanza moral de la Iglesia
Estimada pareja comprometida:
Los felicitamos por su compromiso y deseamos ofrecerles una palabra de aliento en este período especial de preparación para el matrimonio.
A lo largo de su período de preparación se discutirán muchos asuntos; sin embargo, hay un tema importante sobre el cual muchos curas y parejas han compartido sus preocupaciones con nosotros: las parejas comprometidas que viven juntas antes del matrimonio. Si bien para gran parte de nuestra sociedad esta situación no presenta ningún problema, la convivencia y el hecho de mantener relaciones sexuales antes del matrimonio nunca puede reconciliarse con lo que Dios espera de nosotros.
Además, cientos de estudios han demostrado que las parejas que viven juntas antes del matrimonio tienen índices más altos de divorcio y una menor calidad de relación matrimonial que aquellas que no conviven.
Su compromiso está destinado a ser un período de gracia y crecimiento para prepararse para el matrimonio. Solicitamos a las parejas comprometidas que están viviendo juntas que, en los meses venideros, se separen. Todos los católicos deben aspirar a reconciliarse con Dios y con la Iglesia por medio de la confesión, asistiendo a Misa y tomando la Sagrada Comunión regularmente.
Vivir en castidad durante los meses que restan de compromiso les enseñará muchas cosas acerca del otro. Les ayudará a crecer en las virtudes del amor generoso, la vida sacrificada, el autocontrol y la buena comunicación —virtudes que son esenciales para un matrimonio sólido y duradero.
Oramos para que, en su búsqueda más profunda de Dios y su camino, reciban como recompensa la abundancia de su gracia. Que su amor mutuo siempre sea fuerte y dador de vida.
Con nuestros mejores deseos en nuestras oraciones,
Los saludamos atentamente en Cristo,
Los Obispos de Pennsylvania
Septiembre de 1999
La Iglesia no inventa las leyes. Transmite e interpreta lo que Dios ha revelado a través de los siglos. Ninguna persona de la Iglesia tiene el derecho de cambiar lo que Jesús ha enseñado. Hacerlo sería privar a las personas de verdades redentoras, destinadas a durar eternamente. Nuestra fe cristiana nos enseña que las relaciones sexuales pertenecen sólo al matrimonio. El sexo fuera del matrimonio muestra falta de respeto por el sacramento del matrimonio, el aspecto sagrado del sexo y la dignidad humana.
Razón 1: "Es más conveniente para nosotros."
La "conveniencia" es algo bueno, pero no es la base para tomar una decisión que afectará a toda su vida. La vida matrimonial es a veces inconveniente e incluso exigente. La cohabitación por conveniencia es una preparación deficiente para este tipo de compromiso. Las investigaciones lo prueban: los estudios demuestran que aquellos que viven juntos antes de casarse tienden a preferir el "cambio", la "experimentación" y los estilos de vida de "final abierto", todos los cuales pueden llevar a la inestabilidad dentro del matrimonio. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Chicago y la Universidad de Michigan determinó que las parejas que cohabitan tienden a mantener una comunicación superficial y a tomar decisiones no comprometidas una vez que están casados. La cohabitación por conveniencia no permite pensar cuidadosamente y brindar el "espacio" adecuado suficiente para tomar decisiones de vida sabias.
Razón 2: "Estamos tratando de ahorrar dinero para el casamiento, así que vivir juntos es más económico."
Por cierto, tal vez ahorren dinero en la renta mensual, pero están sacrificando algo más valioso. El compromiso es algo más que un período para planificar la fiesta. Es una etapa para discutir más profundamente y reflexionar más cabalmente, y ambas cosas se hacen mejor con un cierto grado de alejamiento. Las parejas que viven juntas no cuentan con el lujo de este alejamiento. Por lo tanto, no importa cuántos gastos se ahorren, seguramente pagarán más al final de cuentas. La Dra. Joyce Brothers lo expresó bien en un artículo sobre la cohabitación: "los ahorros a corto plazo son menos importantes que la inversión en una relación para toda la vida".
Razón 3: "Considerando el alto índice de divorcios, deseamos ver primero si las cosas funcionan."
Los estudios muestran uniformemente que las parejas que viven juntos alcanzan un nivel mucho menor tanto en comunicación marital como en satisfacción general. Desde el punto de vista superficial, una prueba del matrimonio puede parecer algo sensato, que permite descartar las parejas menos compatibles. Pero no es así como funciona. Las parejas que viven juntas en realidad tienen el 50% más de probabilidades de divorcio que las parejas que no cohabitan. Y alrededor del 60% de las parejas que cohabitan se separan antes del matrimonio. Vivir juntos antes del matrimonio es diferente de vivir juntos en el matrimonio, ya que no hay un compromiso obligatorio que respalde la relación.
Razón 4: "Necesitamos conocernos mutuamente primero. Luego tendremos hijos."
La cohabitación es realmente la peor manera de conocer a otra persona, ya que impide el desarrollo verdadero de una amistad duradera. Aquellos que viven juntos antes del matrimonio a menudo mencionan que se confía demasiado en la expresión sexual y se hace menos énfasis en la conversación y otras formas de comunicación —formas que en última instancia llevan a una unión sexual más satisfactoria después del matrimonio. Tradicionalmente, el proceso de noviazgo o "cortejo" ha llevado a las parejas a una más profunda valoración del otro por medio de la conversación, los ideales y sueños compartidos y un entendimiento mutuo de los valores del otro.
Razón 5: "La Iglesia está sencillamente desactualizada y fuera de contacto con la realidad con este tipo de ideas. El control de la natalidad volvió obsoletas estas reglas."
Esto simplemente no es verdad. En los primeros días de la Iglesia, entre los no cristianos del Imperio Romano, era común vivir juntos, tanto como el uso de la anticoncepción artificial. Pero estas prácticas resultaban devastadoras para las personas, las familias y la sociedad. Las mujeres eran tratadas como objetos desechables, simples juguetes para el placer sexual, que podían ser descartadas cuando se apagaba la pasión. La visión cristiana del matrimonio y la familia conllevó felicidad y satisfacción para las personas y las familias y una gran renovación para la cultura y la sociedad. Lejos de estar pasadas de moda, las enseñanzas de la Iglesia son revolucionarias —¡y funcionan!
El único "lugar" en que se produce este pleno darse a sí mismo entre un hombre y una mujer es el matrimonio. Es el único "lugar" en el que pueden criarse hijos con el amor seguro y comprometido de una madre y un padre. Por lo tanto, la intimidad sexual pertenece sólo al matrimonio. Fuera del matrimonio, el sexo es una mentira. La acción dice, "Te doy todo mi ser", pero el hombre y la mujer realmente están reteniendo su compromiso, su fertilidad y su relación con Dios. Antes de dar su cuerpo a otra persona, necesitan dar la vida entera y necesitan recibir a cambio la vida entera de su esposo. Y eso sólo puede ocurrir en el matrimonio.
Las enseñanzas de la Iglesia respecto de la cohabitación no son una regla "arbitraria". Vivir juntos antes del matrimonio es pecado porque viola los Mandamientos de Dios y la ley de la Iglesia. San Pablo menciona este pecado, técnicamente denominado "fornicación" (tanto dentro como fuera de la cohabitación), que puede impedir que una persona llegue al cielo (ver 1ra Carta a los Corintios 6,9). La cohabitación se opone a los deseos más profundos del corazón y aumenta en gran medida las posibilidades de un matrimonio fallido.
Si son sinceros consigo mismos, todas las consideraciones prácticas les indicarán que separarse antes del matrimonio es lo correcto. Es una decisión para alejarse del pecado y seguir a Cristo y sus enseñanzas. Ésa es siempre una decisión correcta. Pero también es una buena decisión por otras razones:
Ustedes pueden pensar que son únicos y que su pasión por el otro nunca desaparecerá. Pero eso es lo que piensan la mayor parte de las parejas; nadie enfrenta un matrimonio planificando una ruptura. Sin embargo, gran parte de las parejas de hoy en día se separan. Y ustedes desean ser una de las parejas excepcionales que no sólo triunfan en el matrimonio sino que además viven juntos con felicidad y satisfacción.
Algunas parejas que están viviendo juntas piensan que la separación antes del matrimonio es artificial o carece de sentido. Algunos temen que detener la actividad sexual será dañino para la relación. Pero esto sucede rara vez. A veces, en el matrimonio, la relación sexual debe suspenderse durante un tiempo a causa de una enfermedad, el servicio militar, viajes de negocios o el bienestar de uno de los esposos. Las relaciones buenas no sólo sobreviven estas cosas, sino que se hacen más fuertes. Dios recompensa estos sacrificios con gracias para mantener una buena relación. El abstenerse del sexo también les permitirá confiar en otros medios de comunicación, que en última instancia le otorgarán poder para conocerse de una manera más profunda y duradera.
Las enseñanzas Católicas en este tema brinda ricas bendiciones a aquellas parejas que las aceptan de buena voluntad. La Buena Nueva de Dios los deja libres para disfrutar aún más de la intimidad:
La vida matrimonial tiene un lugar especial en los planes de Dios. Como todas las cosas buenas, requiere sacrificios. Pero éstos son pequeños en comparación con las recompensas. Busquen en primer lugar el Reino de Dios; todo lo demás que deseen les será otorgado —¡y mucho más!
Preguntas para la reflexión y la oración:
"El Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y…dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre."
-Mateo 19,4-6
"Fundada por el Creador y en posesión de sus propias leyes, la íntima comunidad conyugal de vida y amor se establece sobre la alianza de los cónyuges…Pues es el mismo Dios el autor del matrimonio."
-Pastoral sobre la Igesia en el mundo actual, Vaticano II, 48
"La alianza conyugal del matrimonio…abre a los esposos a una perenne comunión de amor y de vida, y se completa plenamente y de manera específica al engendrar los hijos. [L]a «comunión» de los cónyuges da origen a la «comunidad» familiar."
-Carta a las familias, Papa Juan Pablo II
"La sexualidad, mediante la cual el hombre y la mujer se dan uno a otro con los actos propios y exclusivos de los esposos…se realiza de modo verdaderamente humano, solamente cuando es parte integral del amor con el que el hombre y la mujer se comprometen totalmente entre sí hasta la muerte. La donación física total sería un engaño si no fuese signo y fruto de una donación en la que está presente toda la persona…"
-Familiaris Consortio, Papa Juan Pablo II, 11
"Por la unión de los esposos se realiza el doble fin del matrimonio: el bien de los esposos y la transmisión de la vida. No se pueden separar estas dos significaciones o valores del matrimonio sin alterar la vida espiritual de los cónyuges ni comprometer los bienes del matrimonio y el porvenir de la familia. Así, el amor conyugal del hombre y de la mujer queda situado bajo la doble exigencia de la fidelidad y la fecundidad."
- Catecismo de la Iglesia Católica, 2363
"La preparación para el matrimonio cristiano es en sí misma una jornada de fe. Es una oportunidad especial para que los comprometidos redescubran y profundicen la fe recibida en el bautismo, nutrida por su crianza cristiana. De esta forma, reconocerán y aceptarán libremente su vocación de seguir a Cristo y servir al Reino de Dios en el estado del matrimonio."
-El papel de la familia cristiana en el mundo moderno, Papa Juan Pablo II
(c) 1999 Pennsylvania Catholic Conference
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